


Queridos amigos:
En el puerto de Santarem se puede conseguir de todo,
Aproveche para comprar ropa de brasilero: havaianas,
bañador y musculosa, no había otra, el calor y la
humedad eran insoportables. También conseguí una
hamaca donde dormiría en toda la etapa que venia. Lo
mejor de toda esta zona sin duda son la frutas, esa
mañana tome zucos de todos los colores. deje santarem
para conocer un lugar que estaba bueno hasta en el
nombre " Alter do Chão", este pequeño pueblo sobre el
rió Tapajos, un brazo de Amazonas, era lo mas parecido
al paraíso: aguas cálidas, arenas blancas, palmeras,
islas que llegabas nadando donde te esperaba un
bar...... Conseguí una posada para colgar la hamaca y
para mi sorpresa y por primera vez en el viaje estaba
lleno de extranjeros, aparecía en las guias como
imperdible. Pase casi todo el día nadando hasta el
atardecer, cuando alquile un kayak y me perdí por las
islas hasta que se hizo de noche. Hasta vi un delfín
rosado saltar delante mio. Esa noche de calor feroz
apenas pude comer frutas, de vuelta a orillas del río
vi y escuche una impresionante tormenta eléctrica y
por segunda noche no conseguí dormir. La adaptación al
clima me estaba costando demasiado. Entre las extrañas
frutas que se conseguían había una que decían era un
"viaje de ida" se llama açai y es una pulpa bordo muy
densa que se mezclaba con bananas, cereales y le
podías poner miel o también sal, imposible describir
ese sabor.
Volví a Santarem para hacer el viaje mas esperado,
navegar el río mas largo del mundo ( no era el Nilo
ese?? Bueno,acá eso no se discute)....Había escuchado
tantas malas experiencias, q te roban, q te morís de
hambre, q esta sucio.... Me preocupaba un poco el tema
de la bici. Había quedado con otros turistas para
cuidar nuestras cosas.
Por 60 reales navegaria a contracorriente desde
Santarem a Manaos abordo del "Star Amazon" durante
tres días con pensión completa. demasiado barato??...
El navío de 70 metros tenia tres pisos, la bodega, que
estaba llena de frutas que venían de Belén y también
llevaba la chiva, un primer piso con comedor y unas
150 hamacas colgadas con sus bagallos abajo, donde
dormía la mayoría del barco incluido Eu, cuando vi eso
entendí que el viaje iba a ser una verdadera aventura.
En la cubierta estaban los camarotes, el bar y la cola
del barco que era como un mirador. Es un poco difícil
transmitir el ambiente.... a las 5 de la tarde venia
la cena, había que hacer cola y en media hora tenían
que rotar tres turnos de gente, lo que da 10 minutos
para devorar la montaña de comida que me servía.
Después de comer subíamos a la cubierta a jugar
cartas, damas o domino. Ahí converse con medio barco.
A las 5 y media de la matina ya estaba listo el café
da manhã, pero lo mejor venia tipo 8 cuando el calor
no te dejaba ni leer, ni pensar ni nada, alguien a los
gritos anunciaba: Chuveiros!!!! .... 8 brutas duchas
en la cola del barco apagaban el fuego. En las paradas
de mas de 2 horas podias bajar y recorrer los pueblos.
Así pasaron los días, soportando la horrible música de
los desconados parlante, y comiendo arroz, feijão y
carne, todos los días igual, salvo el ultimo que
hicieron sopa con lo que quedaba. El barco llego a la
ruidosa Manaos a las 2 de la mañana y nos dejaron
pasar la noche ahí. Baje contento como si esos días
hubiesen garpado por todo el viaje.
Visite el viejo teatro Amazonas y escuche un ensayo
de la filarmonica de Amazonas y seguí, para tomar la
BR-174 hasta Venezuela, pero para eso queda mucho,
cruzar una reserva indígena y la linea del ecuador.
PD: Noches sin temores, presencia de alegría, lo
cotidiano en equilibrio, el trabajo presente.